Publicado el mayo 12, 2024

Contrario a la creencia popular, la fluidez en curvas no se logra con más velocidad, sino con una profunda comprensión de la física y una economía de movimientos que reduce el estrés del piloto y la máquina.

  • La técnica del contramanillar no es una opción, es la única ley física que permite girar con agilidad y precisión por encima de 40 km/h.
  • El estilo «inglés» (cuerpo alineado con la moto) ofrece un margen de seguridad superior en carretera abierta frente a descolgarse, permitiendo reacciones más rápidas ante imprevistos.

Recomendación: Deja de pensar en «tomar curvas» y empieza a pensar en «gestionar la inercia». Mantener un hilo de gas constante en el momento adecuado es más seguro y eficaz que cualquier secuencia de frenada y aceleración brusca.

La Sierra de Grazalema es un paraíso para cualquier motorista. Sus carreteras, como la A-372 que serpentea entre El Bosque y Grazalema, son una invitación a disfrutar del pilotaje. Sin embargo, ese placer puede convertirse rápidamente en frustración y riesgo. Te suena, ¿verdad? Llegas a una secuencia de curvas enlazadas con buen ritmo, pero en la tercera o cuarta curva, algo se rompe. Tienes que cortar gas bruscamente, la moto se descompone, y sientes que, por poco, no invades el carril contrario. Es una sensación que te roba la confianza y el disfrute.

Muchos te dirán los consejos de siempre: «mira lejos», «frena antes», «modera la velocidad». Son verdades a medias, platitudes que, si bien no son falsas, no atacan la raíz del problema del motorista deportivo que busca fluidez. No se trata solo de sobrevivir a la curva, sino de danzar con ella. La mayoría de los accidentes en estas carreteras no se deben a un exceso de velocidad puro, sino a una gestión incorrecta de la dinámica de la moto en el momento más crítico.

Pero, ¿y si la clave no estuviera en ir más despacio, sino en entender por qué la moto hace lo que hace? ¿Y si pudieras usar la física a tu favor en lugar de luchar contra ella? Este no es otro artículo con consejos genéricos. Como viejo piloto de carreras reconvertido a monitor de carretera, he visto que el salto cualitativo se produce cuando dejas de aplicar recetas y empiezas a sentir la moto. Se trata de construir una confianza activa, basada en el conocimiento y no en el arrojo. Vamos a desgranar las técnicas y, más importante, los principios físicos y mentales que te permitirán enlazar esas curvas de Grazalema con la fluidez y seguridad que siempre has buscado, convirtiendo cada tramo en una oportunidad y no en una amenaza.

Para aquellos que prefieren un formato más visual y directo, el siguiente vídeo ofrece una excelente demostración práctica de la técnica fundamental del contramanillar, un pilar esencial de lo que vamos a explorar a continuación. Es un complemento perfecto para visualizar la física en acción.

Para abordar este desafío de manera estructurada, hemos desglosado el arte de enlazar curvas en varios componentes críticos. Cada sección se enfoca en un aspecto específico, desde la física fundamental hasta la elección del equipamiento adecuado para el microclima único de la Sierra de Grazalema. A continuación, encontrarás el sumario que guiará nuestro recorrido.

¿Por qué empujar el manillar interior es la única forma física de girar rápido a más de 40 km/h?

Olvídate de todo lo que crees saber sobre girar el manillar. Por encima de una velocidad simbólica de 40 km/h, la moto no gira porque inclines el cuerpo o gires el manillar hacia donde quieres ir. La moto gira por un principio físico llamado efecto giroscópico, y la única manera de activarlo a tu favor es el contramanillar. En pocas palabras: para ir a la derecha, empujas el semimanillar derecho. Para ir a la izquierda, empujas el izquierdo. No es una técnica, es una ley física.

Hacer esto provoca que la rueda delantera gire momentáneamente en la dirección opuesta a la que quieres ir, desestabilizando el conjunto y forzando a la moto a inclinarse hacia el lado deseado. Es esta inclinación la que, por la propia forma de los neumáticos, hace que la moto describa una curva. Como bien saben los pilotos que recorren la A-372, en las secuencias de curvas enlazadas, es esta técnica la que permite los cambios de dirección rápidos y fluidos. La razón es simple: es más sencillo hacer fuerza con el brazo hacia el exterior que hacia el interior, o lo que es lo mismo, es más fácil empujar que atraer algo, lo que facilita mantener el ritmo sin romper la fluidez.

Diagrama técnico del efecto giroscópico en una rueda de moto con vectores de fuerza

Entender este principio es liberador. Deja de ser un acto de fe para convertirse en una acción de control precisa. Una presión suave y progresiva en el manillar se traduce en una inclinación instantánea y controlada. Esto libera tu mente para que puedas concentrarte en otros aspectos cruciales como la trazada, el estado del asfalto y, como veremos, dónde pones la mirada. La gestión de la inercia comienza aquí, con un control directo y sin esfuerzo sobre la dirección de la moto.

¿Cómo mirar al final de la curva te ayuda a ajustar la velocidad de entrada instintivamente?

«Donde miras, va la moto». Es el mantra más repetido en cualquier curso de conducción, pero rara vez se explica el «porqué» neurológico. No es magia, es biomecánica. Tu cerebro es un superordenador increíblemente potente que, cuando le das la información correcta, es capaz de realizar cálculos complejos de forma subconsciente. Al fijar la mirada en el punto de salida de la curva, le estás dando el objetivo final. Automáticamente, tu cerebro calcula la trayectoria necesaria para unir tu posición actual con ese punto, y tus brazos y cuerpo ejecutan los microajustes necesarios sin que tengas que pensarlo conscientemente.

Por el contrario, si te fijas en el peligro (el guardarraíl, la mancha de humedad, el coche que viene de frente), tu cerebro interpretará eso como el objetivo y te dirigirá directamente hacia él. Este fenómeno, conocido como «fijación del objetivo», es una de las principales causas de accidente. De hecho, la fijación en un punto cercano o el no anticipar la curva con la mirada es un factor determinante en las 74 de 131 salidas de vía mortales ocurridas en curvas en 2024, según datos de la DGT. En los tramos ciegos de la CA-9104 hacia Zahara de la Sierra, los pilotos experimentados no solo miran «a lo lejos», sino que aprenden a leer el paisaje: la inclinación de los postes, el corte de la montaña o la copa de los árboles les dan pistas sobre el radio y la dirección de la curva que aún no ven.

La técnica avanzada consiste en dividir la curva en tres partes: punto de entrada, ápice (el punto más cerrado) y punto de salida. Tu mirada debe escanear constantemente, saltando del ápice al punto de salida. Esto te permite ajustar la velocidad de entrada de forma instintiva. Si ves que la curva «se cierra» más de lo esperado, tu cerebro lo procesa y te induce a reducir la velocidad antes de que sea demasiado tarde. Es un diálogo constante entre tus ojos, tu cerebro y la moto.

Descolgarse o estilo inglés: ¿qué postura te da más margen de seguridad ante imprevistos en la calzada?

Ver a los pilotos de MotoGP descolgarse hasta tocar con el codo en el asfalto es espectacular, pero intentar replicarlo en las carreteras de la Sierra de Grazalema es uno de los errores más peligrosos que puedes cometer. La postura en moto no es una cuestión de estética, sino de física y, sobre todo, de adaptación al medio. Para la carretera abierta, con sus imprevistos, asfaltos irregulares y condiciones cambiantes, el estilo inglés (mantener el cuerpo alineado con la moto, o incluso ligeramente hacia el exterior de la curva) ofrece un margen de seguridad inmensamente superior.

La razón es simple: al descolgarse, comprometes tu centro de gravedad y tu capacidad de reacción para ganar unos pocos grados de inclinación de la moto, algo útil solo en el asfalto perfecto y predecible de un circuito. Como lo expresa claramente Miguel Ángel Sánchez, Coordinador de Formación de Conductores de la DGT: «En carretera abierta, el estilo inglés mantiene la cabeza más vertical, ofreciendo mejor visibilidad y una capacidad de reacción más rápida ante un coche que invade tu carril o un animal». Una cabeza más vertical amplía tu campo de visión periférica, permitiéndote realizar una lectura dinámica del asfalto mucho más eficaz. Estás en una posición más neutra y atlética, listo para corregir la trazada o realizar una frenada de emergencia sin tener que «recomponer» primero toda tu postura.

El siguiente cuadro resume las diferencias clave, dejando claro por qué una postura es para competir y la otra para disfrutar con seguridad en carretera.

Aspecto Estilo Inglés Descolgarse tipo MotoGP
Posición de la cabeza Más vertical, mejor visibilidad periférica Muy inclinada, visión limitada al ápice
Centro de gravedad Centrado, permite correcciones rápidas Desplazado, menor margen de reacción
Desgaste del neumático Distribuido uniformemente Concentrado en el borde, mayor desgaste
Capacidad de reacción Alta ante imprevistos (animales, invasión carril) Limitada, posición comprometida
Adecuado para Asfalto irregular, condiciones variables Circuito, asfalto perfecto
Motorista adoptando postura estilo inglés en curva de montaña con visibilidad completa

Adoptar el estilo inglés no significa ir más lento. Significa ir más seguro, lo que a la larga te dará más confianza para mantener un ritmo fluido y constante, que es el verdadero objetivo.

El riesgo de pisar la grava acumulada en el interior de la curva por los coches que recortan

Uno de los mayores peligros invisibles en las carreteras de montaña como la A-373 entre Ubrique y Grazalema es la grava. No hablamos de la suciedad obvia, sino de esa fina capa de polvo y pequeñas piedras que los coches y camiones, al recortar las curvas, van acumulando en el interior de la trazada. Es una trampa mortal para cualquier motorista, ya que reduce la adherencia del neumático delantero a cero en una fracción de segundo, provocando una caída casi inevitable.

La estrategia aquí no es solo «evitar la grava», sino desarrollar una lectura proactiva del asfalto. Los cambios de brillo y color en el pavimento son los primeros indicadores. Una zona más mate o con «ríos» de suciedad visibles desde lejos debe ser tratada como una placa de hielo. La estrategia defensiva que aplican los pilotos locales es clave: en lugar de buscar el ápice geométrico de la curva (el punto más interior), retrasan el ápice. Esto significa entrar en la curva un poco más abierto y buscar el punto de máxima inclinación más tarde, pasando por una zona del asfalto que está más limpia y tiene mejor agarre. Se sacrifica la trazada teóricamente más rápida por la más segura y, en la práctica, la que te permite mantener la fluidez sin sustos.

Pero, ¿qué hacer si, a pesar de todo, te encuentras inevitablemente sobre una zona de grava? El instinto te gritará que frenes y cierres el gas, lo cual es exactamente lo que no debes hacer. La clave es la calma y la mínima intervención. Mantén el gas constante (no aceleres, pero no cortes), no toques ningún freno y reduce al mínimo el ángulo de inclinación levantando suavemente la moto. Deja que la moto «flote» durante ese instante, sin movimientos bruscos de manillar, hasta que recuperes la adherencia. Es contraintuitivo, pero es la única manera de no provocar una transferencia de peso que te lleve al suelo.

¿Cuándo dejar correr la moto en curva ahorra neumáticos y reduce el estrés del chasis?

Llegamos al corazón de la fluidez: la gestión de la inercia. Un error común del motorista deportivo es pensar en las curvas como una secuencia de «frenar-girar-acelerar». Este enfoque, heredado del circuito, es agotador para el piloto, castiga los componentes de la moto y, paradójicamente, es más lento y peligroso en carretera. En tramos de curvas largas y con buena visibilidad, como los que encontramos en la A-374 hacia Ronda, la técnica más refinada es la del «momentum» o, simplemente, «dejar correr la moto».

Consiste en entrar en la curva a una velocidad adecuada y, una vez dentro, mantener un filet de gas mínimo pero constante. Este pequeño impulso del motor tiene un efecto estabilizador mágico: mantiene las suspensiones trabajando en su rango óptimo, el chasis equilibrado y la cadena sin holguras. La moto se siente «asentada» y fluye a través de la curva sin esfuerzo. Cada acción que realizamos sobre los mandos consume recursos mentales; de hecho, se estima que cada acción de control (freno, gas, embrague) consume hasta un 25% de la capacidad de atención del piloto. Al minimizar estas acciones, liberas una enorme cantidad de capacidad mental para concentrarte en lo que de verdad importa: la trazada, el tráfico y el disfrute.

Los beneficios son tangibles. Una buena gestión del gas no solo evita sustos, sino que reduce drásticamente el desgaste de neumáticos y frenos. En lugar de «cuadrar» los neumáticos con aceleraciones y frenadas bruscas, se aprovecha toda la banda de rodadura de manera uniforme. El estrés sobre el chasis y las suspensiones también disminuye, lo que se traduce en una mayor vida útil de los componentes y, sobre todo, en una menor fatiga para el piloto. Al final de una ruta de 200 km por la sierra, la diferencia entre un piloto que ha luchado contra cada curva y uno que ha fluido con ellas es abismal.

¿Cómo aplicar la maneta de freno en plena tumbada confiando en el sistema sin tensar el cuerpo?

El viejo adagio dice «nunca frenes en curva». Como muchas platitudes, es una simplificación peligrosa. La realidad es que a veces necesitas corregir la velocidad en plena inclinación, ya sea porque has calculado mal la entrada o porque un imprevisto te obliga a ello. La pregunta no es si debes hacerlo, sino cómo hacerlo de forma segura. La respuesta depende radicalmente de una cosa: la tecnología de tu moto, concretamente si equipa ABS con asistencia en curva (ABS Cornering).

Si tu moto es moderna y cuenta con este sistema, la respuesta es simple: confía en él. Está diseñado precisamente para eso. Puedes aplicar la maneta de freno delantero de forma progresiva, incluso con la moto inclinada, y la unidad de control inercial (IMU) medirá el ángulo de inclinación y ajustará la presión de frenado para evitar el bloqueo de la rueda o que la moto se levante bruscamente. El sistema es tan eficaz que las motos con ABS reducen en un 37% la probabilidad de accidente mortal, y el ABS en curva añade una capa de seguridad extra precisamente en el escenario más crítico.

Si tu moto no tiene ABS en curva, la operación es mucho más delicada. Frenar con el freno delantero en plena inclinación sin la asistencia electrónica tenderá a hacer que la moto se ponga recta y se salga de la trazada. Por tanto, el protocolo debe ser: primero, levanta la moto para reducir el ángulo de inclinación y, segundo, aplica los frenos con extrema suavidad, usando principalmente el delantero (70%) y apoyando con el trasero (30%) para estabilizar. El cuerpo debe permanecer relajado; la tensión en los brazos se transmite al manillar y desestabiliza la moto. Es una maniobra que requiere práctica y sangre fría.

Plan de acción: Frenada segura en curva

  1. Identificar si tu moto tiene ABS Cornering (consulta el manual o si es un modelo premium posterior a 2018).
  2. Con ABS Cornering: aplica presión progresiva en la maneta manteniendo la inclinación; el sistema gestionará la distribución de la frenada.
  3. Sin ABS Cornering: primero, endereza ligeramente la moto para reducir el ángulo de inclinación.
  4. Aplica el freno delantero (70%) y el trasero (30%) con una presión muy suave y progresiva.
  5. Compensa la tendencia de la moto a abrir la trayectoria con una ligera presión adicional en el contramanillar interior.

Compuesto sport o touring: ¿cuál elegir si vives en Galicia (lluvia) vs Almería (seco/calor)?

La elección de neumáticos es, posiblemente, la decisión más importante que tomas para tu seguridad y el rendimiento de tu moto, y no puede basarse en la estética o el marketing. Es una decisión que debe adaptarse a tu estilo de conducción y, crucialmente, al entorno en el que te mueves. Un neumático que es perfecto para el calor seco y el asfalto abrasivo de Almería puede ser una pesadilla en las húmedas carreteras de Galicia. Y aquí es donde Grazalema presenta un desafío único: es el punto más lluvioso de España (con precipitaciones anuales que superan a muchas zonas del norte), pero en verano sufre el calor implacable de Andalucía. Necesitas un neumático que lo haga todo bien.

Para este escenario de «todo en uno», la respuesta casi unánime de los expertos es el neumático sport-touring moderno. A diferencia de un neumático puramente deportivo, que necesita altas temperaturas para ofrecer un agarre óptimo y tiene pocos surcos para evacuar agua, los sport-touring están diseñados para el equilibrio. Como se detalla en guías especializadas, estos neumáticos ofrecen un equilibrio perfecto entre durabilidad, comodidad y agarre en una amplia variedad de condiciones. Utilizan tecnología bi-compuesto: una goma más dura en el centro para una mayor durabilidad en autopista y una goma más blanda en los flancos para un mayor agarre en inclinación.

Detalle macro del diseño de surcos en neumático sport-touring para evacuación de agua

El diseño de sus surcos está optimizado para una evacuación de agua excelente, dándote la confianza que necesitas cuando una sombra en la carretera resulta ser un tramo húmedo por el microclima de la sierra. El siguiente cuadro comparativo deja claras las ventajas para un uso real en Grazalema.

Característica Neumático Sport Neumático Sport-Touring Recomendación Grazalema
Durabilidad (km) 3.000-5.000 8.000-12.000 Sport-Touring
Agarre en mojado Bueno Excelente Sport-Touring
Temperatura trabajo 60-80°C 40-70°C Sport-Touring
Evacuación agua Básica Optimizada con surcos profundos Sport-Touring
Precio medio 280-350€ juego 320-400€ juego Sport-Touring (mejor relación km/€)

Lo esencial para recordar

  • La fluidez al enlazar curvas se basa en la economía de movimientos y la gestión de la inercia, no en la velocidad máxima.
  • El estilo de pilotaje «inglés» y los neumáticos sport-touring son elecciones estratégicas que aumentan exponencialmente el margen de seguridad en carreteras abiertas como las de Grazalema.
  • Conocer y confiar en la tecnología de tu moto (especialmente el ABS en curva) es tan importante como la técnica de pilotaje.

¿Cómo maniobrar una moto de 200 kg en parado sin que se te caiga delante de todos?

Hemos hablado de la danza a alta velocidad, pero a veces el momento más tenso del día llega en el aparcamiento. Maniobrar una moto pesada en un espacio reducido, con pendiente y grava suelta, como los que abundan en las ventas de la sierra, puede ser una prueba de fuego. El mayor enemigo no es el peso de la moto, sino la presión social. El miedo a hacer el ridículo y que la moto se te caiga «delante de todos» te hace actuar con prisa y torpeza, lo que a menudo provoca el desastre que querías evitar.

La primera regla es la calma. Tómate tu tiempo. Nadie te está juzgando (y si lo hacen, es su problema). La clave técnica es usar tu cuerpo y la física de la moto de forma inteligente. En lugar de intentar «sujetar» la moto, busca su punto de equilibrio. Inclínala ligeramente hacia ti hasta que sientas que su peso descansa sobre tu cadera. Ahora no estás luchando contra 200 kg, estás usando tu propio peso como contrapeso. Apoyar la cadera en el depósito te convierte en parte de la moto, dándote un control sorprendente.

Para moverla, olvídate de empujar como si fuera un carrito de la compra. Usa el motor. En primera, jugando suavemente con el embrague, tienes un control milimétrico y una fuerza muy superior a la de tus brazos. Si necesitas retroceder en una ligera pendiente, en lugar de remar con los pies desesperadamente, gira el manillar completamente hacia un lado; la moto tenderá a retroceder en un arco hacia el lado contrario. Es una técnica que requiere práctica en un lugar seguro, pero una vez dominada, te dará una confianza inmensa en cualquier situación. La seguridad y la confianza se construyen desde el momento en que te subes a la moto, incluso antes de arrancar.

Para dominar de verdad el pilotaje, debes controlar la moto en todas sus facetas. No subestimes la importancia de la técnica en parado, la base de toda tu confianza.

Ahora que tienes las claves teóricas y prácticas, desde la física del contramanillar hasta la estrategia para aparcar en pendiente, el siguiente paso es tuyo. La verdadera maestría no se consigue leyendo un artículo, sino aplicando estos principios con cabeza, progresivamente y sin ego en tu próxima salida a la sierra. Cada curva es una oportunidad para practicar.

Escrito por Jordi Soler, Instructor Certificado de Conducción y ex-piloto del campeonato nacional. Director de una escuela de conducción segura en Cataluña, especializado en técnica de pilotaje, frenada de emergencia y trazada.