
La nueva Ley de Tráfico no solo legaliza dispositivos; exige una «coreografía» de uso que, si se ignora, mantiene la multa de 200 € tan vigente como siempre.
- La legalidad de un intercomunicador depende de su homologación, instalación integrada y uso exclusivo para comunicación o navegación.
- Manipular manualmente cualquier pantalla (móvil o GPS), incluso en un soporte, durante la marcha conlleva la pérdida de 3 puntos.
Recomendación: Domine la configuración previa y los comandos de voz para construir una «burbuja de legalidad» que le haga inatacable en un control.
La sensación de libertad sobre dos ruedas se enfrenta a un nuevo desafío: la maraña de normativas sobre la conectividad a bordo. Con la última reforma de la Ley de Tráfico, muchos motoristas en España respiraron aliviados al ver «legalizado» el uso de intercomunicadores. Sin embargo, este alivio esconde una realidad compleja. La Dirección General de Tráfico (DGT) no ha dado carta blanca; ha establecido un marco estricto donde el «cómo» se usa la tecnología es más importante que el «qué» se usa. La amenaza de una sanción de 200 € y la pérdida de hasta 6 puntos del carnet no ha desaparecido, simplemente ha mutado.
El problema fundamental ya no es si su intercomunicador es Bluetooth o si su móvil va en un soporte. La cuestión crucial, el vacío interpretativo que la Guardia Civil evalúa en carretera, es si sus acciones demuestran una atención permanente a la conducción. ¿Aparta la vista más de dos segundos? ¿Realiza un gesto que sugiere manipulación? Ahí reside el riesgo. Muchos motoristas, confiados en su equipamiento homologado, caen en la trampa de una falsa seguridad, ignorando que la ley juzga comportamientos, no solo aparatos.
Este artículo va más allá de recitar el texto del BOE. Nuestra perspectiva es la de un experto en seguridad vial y tecnología que conoce los matices de la norma. No nos limitaremos a decirle qué es legal, sino que le enseñaremos a ejecutar la coreografía de gestos y configuraciones que le vuelve legalmente inatacable. Analizaremos por qué la «ceguera por inatención» de otros conductores le obliga a usted a una mayor diligencia y cómo la ambigüedad de la ley, como en el caso del «filtrado estático» en semáforos, puede entenderse y gestionarse. El objetivo es claro: transformar la incertidumbre en confianza, permitiéndole disfrutar de la tecnología sin miedo a la sanción.
Para desentrañar todos los matices de esta normativa y ofrecerle una guía de actuación clara, hemos estructurado este análisis en varios puntos clave que abordaremos a continuación.
Sumario: Guía completa sobre conectividad en moto y la normativa de la DGT
- ¿Por qué mirar el GPS más de 2 segundos multiplica por 4 tu riesgo de accidente en autovía?
- ¿Cómo emparejar tu intercomunicador legalmente para evitar sanciones en controles de la Guardia Civil?
- Android Auto integrado vs soporte de manillar: ¿qué opción vibra menos y distrae menos?
- El error de confiar solo en la nube que te dejará tirado en los Picos de Europa
- ¿Cuándo usar asistentes de voz para cambiar la ruta sin perder la atención a la carretera?
- ¿Por qué los conductores «no te ven» aunque lleves luces y chaleco (ceguera por inatención)?
- ¿Por qué filtrar en movimiento es ilegal pero llegar al semáforo (filtrado estático) suele tolerarse?
- ¿Cómo configurar tu pantalla TFT para evitar el «efecto espejo» bajo el sol de mediodía en verano?
¿Por qué mirar el GPS más de 2 segundos multiplica por 4 tu riesgo de accidente en autovía?
La física y la neurociencia son implacables. La recomendación de la DGT de no apartar la vista de la carretera más de dos segundos no es un capricho, es un umbral de seguridad crítico basado en la distancia que se recorre a ciegas. A 120 km/h, dos segundos equivalen a casi 70 metros sin control visual del entorno. Pero el verdadero peligro surge al manipular un dispositivo. Según los cálculos de la DGT, si empleamos 14 segundos en establecer una ruta en el navegador, habremos recorrido 466 metros sin prestar atención a la carretera. Es una distancia superior a cuatro campos de fútbol, un lapso en el que cualquier imprevisto se convierte en una catástrofe inevitable.
Esta distracción no es un riesgo menor; es una de las principales causas de siniestralidad. El simple hecho de usar el teléfono móvil mientras se conduce, ya sea para navegar o para cualquier otra función, multiplica por cuatro el riesgo de sufrir un accidente, un factor equiparable a conducir bajo los efectos del alcohol. La carga cognitiva que requiere interactuar con una pantalla desvía recursos cerebrales que son vitales para anticipar el comportamiento de otros vehículos, detectar peligros en el asfalto o reaccionar a tiempo ante una frenada brusca.
El problema se ha vuelto tan grave que las distracciones están detrás de una cifra alarmante. Un estudio de Línea Directa, basado en datos oficiales, estima que en la última década en España se han producido 238.000 accidentes con víctimas, con un trágico saldo de 6.200 fallecidos y 30.000 heridos graves, directamente atribuibles a no mantener la atención en la carretera. Por tanto, la prohibición de manipular el GPS en marcha no es solo una cuestión de evitar una multa, sino una medida fundamental de supervivencia. La «coreografía legal» empieza aquí: cualquier configuración se hace en parado. Siempre.
¿Cómo emparejar tu intercomunicador legalmente para evitar sanciones en controles de la Guardia Civil?
La modificación de la Ley de Tráfico de marzo de 2022 trajo consigo la ansiada regulación de los intercomunicadores. Sin embargo, la norma establece condiciones muy específicas que son examinadas con lupa en los controles. La clave no es solo tener un dispositivo inalámbrico, sino que este cumpla una serie de requisitos que conforman su «burbuja de legalidad». La ley es clara, como se extrae de su texto oficial:
se autoriza la utilización de dispositivos inalámbricos certificados u homologados para la utilización en el casco de protección de los conductores de moto y ciclomotor, con fines de comunicación o navegación, siempre que no afecte a la seguridad en la conducción
– Ley de Tráfico de la DGT, Nueva Ley de Tráfico marzo 2022
Este párrafo contiene los tres pilares de la legalidad: dispositivo homologado, finalidad restringida (comunicación o navegación) y la cláusula subjetiva de no afectar a la seguridad. Esto se traduce en que los altavoces deben estar integrados en el interior del casco, sin sobresalir ni presionar los oídos, y el sistema no debe requerir cables que conecten con el móvil o el GPS. La presencia de la etiqueta de certificación europea (CE) en el dispositivo es una prueba fundamental que los agentes pueden solicitar.

En la práctica, para superar un control, el agente verificará que el sistema es inalámbrico y que los altavoces son planos y no se asemejan a auriculares convencionales introducidos en el oído, una práctica que sigue estando totalmente prohibida. Además, es fundamental que el motorista no esté manipulando los controles del intercomunicador mientras conduce. Cualquier ajuste debe hacerse en parado o mediante comandos de voz, como veremos más adelante. Escuchar música, aunque técnicamente posible, se encuentra en un vacío interpretativo; la ley no lo autoriza explícitamente, por lo que podría ser motivo de sanción si un agente considera que «afecta a la seguridad en la conducción» al aislar del sonido ambiente.
Android Auto integrado vs soporte de manillar: ¿qué opción vibra menos y distrae menos?
La elección entre una pantalla TFT con Android Auto o Apple CarPlay integrado y un soporte de manillar para el móvil no es solo una cuestión de presupuesto, sino de seguridad y legalidad. Los sistemas integrados, por diseño, ofrecen una ventaja fundamental: están pensados para minimizar la distracción. Sus interfaces suelen tener iconos más grandes, menos información en pantalla y modos de alto contraste que reducen el «efecto espejo». Además, al estar anclados al chasis de la moto, suelen estar mejor amortiguados contra las vibraciones de alta frecuencia, que no solo dificultan la lectura, sino que pueden dañar los estabilizadores ópticos de las cámaras de los smartphones modernos.
Por otro lado, el soporte de manillar, aunque más económico, introduce más variables de riesgo. La DGT permite su uso, pero la legalidad depende crucialmente de su ubicación y de cómo se interactúa con él. Un soporte mal ubicado que obstruya parte del cuadro de instrumentos o el campo de visión puede acarrear una multa de 100 €, incluso si está homologado. La norma no escrita es colocarlo en una posición que requiera el mínimo desvío de la mirada. Sin embargo, el mayor peligro y la sanción más dura residen en la manipulación. La ley distingue claramente entre llevar el móvil y usarlo, como detalla la siguiente tabla basada en el baremo sancionador de la DGT.
Este cuadro resume las posibles sanciones relacionadas con el uso del móvil en la moto, según los datos publicados por la DGT. Como se puede observar en este análisis de las normativas vigentes, la diferencia entre sujetar el móvil y simplemente tocarlo en su soporte es de 3 puntos del carnet.
| Situación | Multa | Puntos perdidos |
|---|---|---|
| Móvil en la mano | 200€ | 6 puntos |
| Móvil en soporte pero manipulándolo | 200€ | 3 puntos |
| Soporte mal ubicado (obstruye visión) | 100€ | 0 puntos |
La conclusión es clara: aunque un soporte es legal, convierte la tentación de tocar la pantalla en una infracción grave. Los sistemas integrados, al fomentar el uso de la piña de mandos del manillar o los comandos de voz, crean un entorno intrínsecamente más seguro y legalmente más robusto.
El error de confiar solo en la nube que te dejará tirado en los Picos de Europa
La conectividad total es una maravilla en entornos urbanos, pero en las carreteras secundarias y puertos de montaña de España, como los Picos de Europa o los Pirineos, la cobertura de datos es a menudo un espejismo. Confiar ciegamente en aplicaciones de navegación que dependen de una conexión a internet constante es la receta perfecta para quedarse perdido, sin ruta y, lo que es peor, tentado a manipular el móvil en busca de una señal inexistente. Este acto de desesperación, como hemos visto, es una infracción grave. Apartar la vista de una carretera de montaña para mirar el GPS, incluso a baja velocidad, es extremadamente peligroso; equivale a recorrer más de 250 metros sin atención a 50 km/h.
La verdadera «coreografía legal» y de seguridad en rutas por zonas remotas pasa por la preparación y la autonomía digital. Antes de iniciar el viaje, es imperativo anticiparse a la desconexión. Esto implica descargar los mapas de la ruta para su uso offline, una función disponible en la mayoría de las aplicaciones de navegación populares como Google Maps o Waze, o utilizar aplicaciones específicamente diseñadas para funcionar sin datos, como OsmAnd o Kurviger, que son muy populares entre los motoristas de aventura.
Además de la navegación, es prudente tener un plan de contingencia digital. Guardar el manual de la moto en formato PDF en el teléfono puede salvarle de un problema mecánico menor, y tener a mano los contactos de emergencia y los datos de su seguro de forma accesible sin conexión es fundamental. La preparación es la mejor defensa contra el imprevisto y la infracción.
Plan de acción: Pack de supervivencia digital para zonas sin cobertura
- Mapas Offline: Descargar la totalidad de la ruta y las zonas circundantes en su aplicación de GPS antes de salir de casa o de una zona con buena cobertura.
- Apps dedicadas: Instalar y familiarizarse con una aplicación de navegación que funcione 100% offline (ej. OsmAnd, Kurviger, Here WeGo) como plan B.
- Rutas GPX: Exportar la ruta planificada a un archivo GPX y guardarlo en el móvil. Múltiples aplicaciones pueden importar estos archivos si la principal falla.
- Documentación y Emergencia: Guardar el manual de la moto, la póliza del seguro y una lista de contactos de emergencia en un archivo PDF o de texto accesible sin conexión.
- Comunicación: Informar a un amigo o familiar de su ruta y hora estimada de llegada, especialmente si viaja solo por áreas remotas.
¿Cuándo usar asistentes de voz para cambiar la ruta sin perder la atención a la carretera?
Los asistentes de voz como «OK Google» o «Siri» son la herramienta más potente para interactuar con la tecnología de forma legal mientras se conduce. Representan la cúspide de la «coreografía legal» porque, si se usan correctamente, permiten realizar acciones complejas sin apartar las manos del manillar ni la vista de la carretera. La clave de su legalidad reside en un principio fundamental: la ausencia total de manipulación manual. El sistema debe estar configurado para una activación por voz pasiva («hotword») o a través de un botón específico en el intercomunicador o en la piña de mandos de la moto, sin necesidad de tocar la pantalla del dispositivo.
El momento ideal para usar un asistente de voz es cuando las condiciones del tráfico son estables y predecibles, por ejemplo, en un tramo de autovía con poco tráfico o al detenerse en un semáforo en rojo. Es desaconsejable iniciar un comando de voz en medio de una maniobra compleja, como una rotonda o un cruce con mucho tráfico. Aunque la vista sigue en la carretera, la interacción con el asistente consume una parte de nuestra carga cognitiva, y es vital que esa «distracción» mental ocurra en un momento de bajo riesgo.

La normativa respalda este uso siempre que se cumplan las condiciones de seguridad, como lo establece el Artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación, que obliga al conductor a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente. Un sistema de voz bien implementado respeta estos tres principios. Puede pedirle que «busque la gasolinera más cercana», «cambie la ruta para evitar peajes» o «llame a [contacto]». La eficacia dependerá de la calidad del micrófono de su intercomunicador y de su capacidad para anular el ruido del viento, un factor crítico en moto.
¿Por qué los conductores «no te ven» aunque lleves luces y chaleco (ceguera por inatención)?
Es una de las quejas más frustrantes y peligrosas para cualquier motorista: «No te he visto». A menudo, esta afirmación es literal, incluso si la moto lleva las luces de cruce encendidas y el piloto un chaleco de alta visibilidad. El fenómeno tiene un nombre en psicología: ceguera por inatención. Ocurre cuando el cerebro de un conductor está tan sobrecargado o enfocado en otra tarea (una llamada, el GPS, una conversación) que, aunque sus ojos «ven» la moto, su cerebro no procesa la información. El conductor no busca activamente motocicletas en su campo visual, por lo que su cerebro filtra ese estímulo como información no relevante.
Las distracciones son el principal catalizador de esta ceguera selectiva. Un estudio sobre los hábitos de los conductores en España revela datos preocupantes sobre los factores que compiten por su atención. Los datos, extraídos de un informe de FESVIAL, muestran que los conductores españoles reconocen caer en el ‘efecto mirón’ de otros accidentes (80%), manipular el GPS en marcha (50%) y leer mensajes de WhatsApp (35%). Cada una de estas acciones crea un túnel de atención que invisibiliza al resto de usuarios de la vía, especialmente a los más vulnerables como los motoristas.
Entender este fenómeno cambia radicalmente la estrategia de conducción defensiva. No basta con ser visible; hay que ser imposible de ignorar. Esto implica asumir que el conductor del coche de al lado no le ha visto y actuar en consecuencia: evitar los ángulos muertos, prever maniobras erráticas, usar el claxon de forma preventiva antes que reactiva y, sobre todo, gestionar la propia conectividad para tener el 100% de los recursos cognitivos disponibles para la tarea de conducir. Su atención es el arma más eficaz contra la ceguera por inatención de los demás.
¿Por qué filtrar en movimiento es ilegal pero llegar al semáforo (filtrado estático) suele tolerarse?
El «filtering» o filtrado entre coches es uno de los mayores vacíos interpretativos en la normativa de tráfico española para motos. La ley prohíbe explícitamente circular entre carriles o por el arcén, por lo que el filtrado con el tráfico en movimiento es una maniobra ilegal y sancionable. Sin embargo, la práctica de avanzar entre coches detenidos para alcanzar la línea de un semáforo, que podríamos denominar «filtrado estático», se mueve en una zona gris de tolerancia generalizada, siempre que se haga a muy baja velocidad y con extrema precaución.
La lógica detrás de esta tolerancia no escrita es que mejora la fluidez del tráfico y aumenta la seguridad del propio motorista, que evita quedar atrapado entre dos coches en el arranque y ser vulnerable a un alcance. No obstante, esta tolerancia no es un derecho. Si la maniobra se realiza de forma brusca, a una velocidad inadecuada o se genera una situación de riesgo, un agente puede sancionarla perfectamente amparándose en la conducción negligente. La clave, de nuevo, es una «coreografía» impecable: movimientos suaves, contacto visual con los conductores y una velocidad que permita detener la moto instantáneamente.
La DGT es consciente de los riesgos en los entornos urbanos, donde la convivencia entre vehículos es más intensa. Con un preocupante registro de 181 víctimas mortales entre conductores de motos y ciclomotores en el último año estadístico, la atención en las intersecciones es máxima. En este contexto, cualquier distracción se paga cara. Como recuerda la DGT, el uso del móvil en estos momentos críticos «puede suponernos 200 euros de multa y la sustracción de 6 puntos», una sanción que busca erradicar una de las conductas más peligrosas en ciudad.
Puntos clave a recordar
- El umbral de los 2 segundos de distracción es un límite de seguridad físico, no una recomendación arbitraria. Superarlo a alta velocidad implica recorrer cientos de metros a ciegas.
- La legalidad de un intercomunicador se basa en tres pilares: homologación CE, altavoces integrados en el casco y un uso exclusivo para navegación o comunicación.
- La manipulación manual de cualquier dispositivo en un soporte durante la marcha es una infracción grave sancionada con 200 € y la retirada de 3 puntos del carnet.
¿Cómo configurar tu pantalla TFT para evitar el «efecto espejo» bajo el sol de mediodía en verano?
Una pantalla TFT ilegible por el reflejo del sol no es solo una molestia, es un grave peligro. El «efecto espejo» obliga al motorista a forzar la vista, a buscar ángulos imposibles con la cabeza o, peor aún, a tocar la pantalla para cambiar el brillo, cometiendo una infracción. La solución pasa por una configuración preventiva, realizada antes de iniciar la marcha. La mayoría de las pantallas TFT modernas ofrecen opciones para mitigar este problema, y es responsabilidad del piloto conocerlas y usarlas.
La primera línea de defensa es el modo de visualización. Casi todas las pantallas permiten elegir entre un tema diurno (fondo blanco, texto negro) y uno nocturno (fondo negro, texto blanco). El modo nocturno, o un modo de «alto contraste», suele ser mucho más efectivo bajo la luz solar directa, ya que reduce la superficie reflectante de la pantalla. Algunas motos ofrecen un modo automático que ajusta el tema según la luz ambiental, una función que debería estar siempre activada.
El segundo ajuste clave es el brillo. Dejarlo en modo automático es la opción más sensata. El sensor de luz de la moto lo aumentará al máximo en condiciones de sol intenso y lo reducirá en túneles o de noche, garantizando siempre la mejor visibilidad posible sin deslumbrar. Si su moto no dispone de modo automático, es crucial ajustar el brillo manualmente a un nivel alto antes de empezar una ruta en un día soleado. Recordar estas configuraciones forma parte de la lista de consejos de la DGT para evitar distracciones. La norma es clara: la multa por usar dispositivos con la mano es de 200 euros, con retirada de puntos si se trata del móvil (6 puntos) o si está en un soporte (3 puntos). Programar la pantalla es parte de programar la ruta.
Para aplicar estos principios de forma efectiva, el siguiente paso lógico es realizar una auditoría completa de su equipamiento y, sobre todo, de sus hábitos de conducción, utilizando esta guía como una lista de verificación para garantizar que cada trayecto se realiza dentro de la más estricta legalidad y seguridad.